Probablemente
en algún momento habrán observado a personas que tienen el síndrome de Down, ellas
poseen ciertas características físicas, como un rostro más plano de lo habitual
y los ojos achinados, en algunos casos pueden que tengan algún problema médico,
como anomalías cardiacas (defectos en el corazón), además suelen tener
problemas de aprendizaje y les cuesta mucho más tiempo aprender a hablar y a
cuidar de sí mismos.
Este síndrome
ha recibido el nombre del apellido del Dr. John Langdon Haydon Down, quien en
1866, mientras trabajaba en un hospital inglés atendiendo a personas con
discapacidades mentales, llego a notar que muchas de estas personas compartían
ciertos rasgos físicos, sin embargo, el Dr. Down no sabía cuál era su causa y
no fue sino 92 años más tarde en 1958, gracias a los adelantos de la ciencia,
que un científico médico francés llamado Jerome Lejeune, considerado hoy
en día el padre de la genética moderna, descubrió
que el problema era genético puesto que la mayoría de las personas poseen 23
pares de cromosomas, es decir, un total de 46, no obstante las personas que
nacen con síndrome de Down tienen un cromosoma de más (47 en vez de 46) o en su
defecto, un cromosoma provisto de una parte adicional y por ende el material
genético excesivo ocasiona problemas en la forma en que se desarrollan sus
cuerpos.
Es
importante destacar, que los cromosomas son
estructuras filamentosas ubicadas dentro de cada una de las células de nuestros
cuerpos y están compuestas por genes, los cuales proporcionan la información
que determinarán todas las características de las personas, desde su color de
pelo hasta su género (femenino o masculino).
Las alteraciones
cromosómicas que se encuentran con mayor frecuencia en el síndrome de Down son:
Trisomía
regular: aparece
en el 94% de los casos de síndrome de Down y se origina por la no disyunción
(no separación) del par 21 cuando se forma el gameto masculino o femenino, o en
la primera división celular posterior a la fecundación. En ambos casos, la
primera célula, a partir de la cual se formará el embrión por sucesivas
divisiones, contiene tres cromosomas del par 21 y, por consiguiente, esta copia
extra está presente en todas las células del organismo.
Mosaicismo:
conformado por el 2 ó 3% de los casos, el error en la división cromosómica no
aparece en la primera célula, sino en la segunda o en la tercera, son poco
frecuentes, no obstante, el embrión se formará por la división simultánea de
células normales y de células con el cromosoma 21 de más.
Translocación: alteración producida en el 3 ó 4% de
los casos de trisomía encontrados, su característica se debe a que el cromosoma
21 extra, o parte de él, está adherido a otro cromosoma, con mayor frecuencia
al 14. En una tercera parte de los casos de translocación uno de los padres es
portador de la anomalía, Lo cual quiere decir que la persona presenta una
anomalía en la estructura cromosómica, pero como eso no comporta la presencia
de material genético de más, no presenta el síndrome.
En otro orden de
ideas, esta anomalía, por sus propias características es claramente detectable en la etapa prenatal o en el
momento mismo del nacimiento por lo cual su diagnóstico altere profundamente el
estado emocional de los padres en ese momento tan crucial para sus vidas como
lo es la gestación o nacimiento de un hijo, su incidencia es variable,
oscilando desde 1 por 660 hasta 1 por 1.000 ó más nacimientos vivos, sin embargo,
la mayoría de los niños con síndrome de Down nacen de madres menores de 30
años, por ser la edad en que suele haber más embarazos.
Está determinado que
en el diagnóstico prenatal de la anomalía confluyan dos circunstancias: el impacto que causa la
noticia, el cual es particularmente agresivo, y la necesidad de tomar una
decisión sobre la continuación o no del embarazo.
Cuando la noticia ha
de darse en el momento
del nacimiento se debe tener en cuenta que los padres se enfrentan ante una de
las situaciones más críticas de su vida, por lo tanto el ambiente que debe
rodear y asistir a los padres en ese momento ha de estar marcado por la
delicadeza, la comprensión, el afecto, el respeto a sus decisiones en ese
preciso momento.
Es
imposible conocer si una
pareja tendrá un hijo con síndrome de Down antes de la concepción, solamente se
puede descubrir mediante la dotación cromosómica del feto en gestación si el
bebe trae esta anomalía y se podrá detectar con amniocentesis que es una prueba
diagnóstica donde se extrae una pequeña muestra de líquido amniótico a través
de una punción abdominal en el útero, con una biopsia de corión, que consiste en la extracción
y análisis de una pequeña muestra de tejido procedente de la placenta que se
puede efectuar por vía abdominal o vaginal y finalmente por el screening bioquímico que no es otra
cosa sino una prueba de despistaje para detectar aquellos
embarazos donde exista un mayor riesgo de posibilidades.
Es
necesario que se entienda que las personas con síndrome de Down no están enfermas,
solo presentan discapacidad intelectual y algunos rasgos físicos particulares
pero eso no los define, incluso llegan a desarrollarse en áreas de interés personal
y tener una vida plena como el resto de
las personas normales.
A lo
largo del tiempo, se ha comprobado que las personas con síndrome de Down pueden
aprender muchas cosas y se han quebrado algunos de los límites que se les
imponían en el pasado, pues ellos tienen una amplia gama de habilidades, de
manera que con un poco de apoyo algunos han logrado estudiar y recibirse de
niveles terciarios o universitarios y ser autogestores de sus propios derechos.
Es
interesante observar como una persona con síndrome de Down puede ser muy
saludable y al mismo tiempo puede tener problemas médicos y sociales inusuales
y exigentes en casi todas las etapas de la vida.
Pero es necesario
que las personas que tienen síndrome de Down sean incluidas en su entorno
familiar, (ayudando en las tareas del hogar, teniendo sus responsabilidades y enseñándoles
a tomar decisiones por sí mismas), en la escuela, (pueden estudiar en aulas comunes junto con chicos sin
discapacidad, pueden aprender, ayudar y recibir ayuda de sus compañeros bajo la
supervisión de docentes de apoyo a la inclusión), en el trabajo, (pueden ser capacitados y ayudados a desarrollarse en diversas
áreas dentro del mercado laboral abierto y competitivo) y en el ámbito social, (pueden formar pareja, tener
amigos, salir y divertirse, pueden vivir solos y viajar de forma autónoma e
incluso pueden hacer su aporte como cualquier otra persona).
Ellos tienen
más aptitudes para algunas cosas y menos para otras, como cualquier otra
persona, solo necesitan un poco de ayuda, quizás tome más tiempo para algunos alcanzar un
nivel de desarrollo adecuado en comparación con otros, no obstante se ha
comprobado que su esperanza de vida se ha situado cerca de los 60 años como
media, pero para conseguir el óptimo desarrollo de una persona con síndrome de
Down que le permita utilizar todas sus posibilidades y recursos, es preciso
actuar de manera individual y continua en dos líneas de intervención: el
mantenimiento de una buena salud y la formación personal y el desarrollo de sus
habilidades cognitivas y adaptativas, y por ello es preciso proporcionarles la
información mediante la estimulación de forma multisensorial, siempre que sea
posible, a través de más de un sentido.
Las chicas con
síndrome de Down presentan una disminución notable de su fertilidad, pero
pueden tener hijos, no obstante la probabilidad de que estos hijos tengan a su
vez el síndrome es alto, aunque también pueden nacer sin alteración alguna.
En el caso de los varones, las
posibilidades son muy reducidas por
asociarse el síndrome de Down a un cuadro de esterilidad, sin embargo, existen muy pocos casos documentados en los
que un chico con síndrome haya tenido hijos y el riesgo de que éstos tengan el
síndrome de Down es también alto.
La posibilidad de que
una persona con síndrome de Down pueda o llegue a tener descendencia es escasa,
pero existen excepciones.
El síndrome de Down
no es una enfermedad y no debe ser tratado como tal, pero a pesar de esto, no existe
método, ni técnica médica o psicológica que pueda curarlo, no se trata de una
lesión o enfermedad crónica que con una intervención quirúrgica, un tratamiento
u otro procedimiento pueda modificarse, es una alteración congénita de origen
genético que afecta la globalidad de la persona para toda la vida de forma
uniforme, lo cual quiere decir que no existe una forma progresiva o regresiva
del síndrome
Finalmente, estas
personas son muy afectuosas y colaboradoras, plantean un gran desafío que
requiere de preparación especial, educación y sobre todo mucha, pero mucha
paciencia y amor.
Saludo cordial.
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