Los
accidentes de tránsito son en gran medida prevenibles y pueden ser influidos a
través de decisiones de política nacional, de educación y opciones
individuales. Los factores de riesgo más importantes de las lesiones debidas a los
vehículos de motor identificados son: uso del celular mientras se conduce un
vehículo, manejar bajo la influencia del alcohol o drogas y el no usar las
protecciones de los ocupantes de los vehículos (por ejemplo, cinturones de
seguridad, asientos de seguridad para los niños y cascos para los
motociclistas), manejar a alta velocidad en sentido contrario, contra toda
norma, realizando maniobras prohibidas, la mala planificación de las carreteras
y la construcción de vías que no toman en cuenta la interacción entre los
diferentes usuarios, especialmente los peatones, el diseño de vehículos
inseguros y la ejecución inadecuada de las medidas de seguridad vial. No
obstante es importante señalar que los factores de riesgo varían de un entorno
a otro, y que sólo los datos de alta calidad sobre la naturaleza del choque y
de las personas heridas permitirán estrategias de prevención adecuadas.
Los
accidentes de tránsito se han vuelto una constante en Venezuela, ocurren
accidentes que afectan la circulación y el tránsito de personas y vehículos,
llegando hasta producir la muerte del conductor, los pasajeros y/o de los
peatones, sobre todo en temporadas festivas..
Una observación necesaria que ha de hacerse
es que no solo el conductor tiene la culpa de causar accidentes viales, también
el peatón y el pasajero tienen incidencia sobre estos, aunque en menor grado de
responsabilidad; esto trae como consecuencia el hecho de que los conductores y
pasajeros representen aproximadamente el 85% de las víctimas fatales, mientras
que el restante 15% esté conformado por peatones, ciclistas y motorizados,
según datos aportados en el marco del “Segundo Congreso Nacional de
Seguridad y educación vial”
efectuado en Caracas en mayo de 2004.
En
este sentido son necesarios los programas de educación vial; cabe destacar que
al hacer referencia de “Vial”, queremos señalar a los actores que la conforman,
es decir: conductores, peatones y pasajeros. Estos programas son desarrollados
y puestos en marcha solo en temporadas, no obstante, deberían ser ejecutados
constantemente; el país está perdiendo la población joven a causa de siniestros
viales.
La
cultura y seguridad vial son factores que nos afectan a todos por igual y su
objetivo es crear conciencia permitiendo que todos conozcan los lineamientos
legales que rigen la materia, para con ello lograr que se cumpla rigurosamente
lo establecido en la ley, poniendo en ejecución sanciones en los casos que
ameriten y que entre todos se pueda construir una gran nación en lo referente a
la cultura vial, lo cual traerá como consecuencia la disminución de los
accidentes de tránsito en el país.
El
80% de los accidentes viales se deben a factores que tienen que ver con la
conducta humana (imprudencia, impericia, alcohol, drogas, desconocimiento e
irrespeto a las leyes y reglamentos de tránsito terrestre). Los accidentes
viales representan la tercera causa de mortalidad en la población en general,
después de las enfermedades cardiovasculares y el cáncer.
El
80% de los accidentes viales corresponden a la población más joven y
productiva, como es la comprendida entre los 15 y 44 años. (Ultimas Noticias,
Domingo 16 de abril de 2006, “La salud mental incide en accidentes de
tránsito”).
La
mayoría de la población carece de una educación vial, desconoce las leyes y
reglamentos del tránsito y transporte terrestre y por supuesto su aplicación.
Esto contribuye a elevar el alto índice de accidentes viales. El tema de la
seguridad y educación vial, ligado a la vialidad y el tránsito, no ha generado
mayor interés en la comunidad académica y científica.
Además
de lo anteriormente citado, se encuentran razones que justifican la anarquía
imperante en el sector, tales como:
- Los buhoneros, muchos toman la calle quitando un canal.
- Las unidades de transporte público, muchos están en mal estado y se accidentan con frecuencia.
- Falta de mantenimiento vial, que provoca proliferación de huecos y fracturas en calles y avenidas.
- Las autoridades encargadas de vigilar el tránsito requieren mayor capacitación para ese trabajo, destacando que hacen falta más vigilantes que regulen la circulación vehicular.
- Anarquía por parte de los motorizados, que conducen en sentido contrario y contra toda norma.
- Desconocimiento y violación constante de la Ley de Tránsito por parte de los conductores.
- El transporte público no cumple con las paradas, dejan y recogen pasajeros en cualquier sitio.
- Los peatones cruzan las calles en cualquier parte obstaculizando la circulación de vehículos.
- Un alto porcentaje de vehículos estacionan en la calle, quitando un canal de circulación para otros.
- Caracas no cuenta con suficientes vías alternas a las calles y avenidas principales.
- Exceso de confianza de parte de algunos conductores que ejecutan maniobras prohibidas.
- La basura en canales de circulación de calles, avenidas y autopistas.
- Las aceras no están adaptadas para las personas con discapacidad, por lo que andan por la calzada.
- La falta de coordinación en materia de tránsito de las autoridades municipales.
- Las líneas improvisadas de mototaxis en las esquinas disminuyen la capacidad de una vía.
- Un gran número de los vehículos que circulan tienen más de 20 años y alta probabilidad de accidentarse.
- Hablar por celular al conducir aumenta los riesgos de accidentes.
- Mal estado de las aceras y brocales hace que la mayoría de las personas transiten por la calle.
- Deficiencia en el número de paradas de transporte público en las principales avenidas de la ciudad.
De
manera que siendo un problema de Estado, se están buscando soluciones a la
problemática del tránsito desde todos los puntos de vista posibles, por lo
tanto, es necesario tomar un conjunto de medidas que conlleven a cambiar la
conducta y la cultura de las personas a fin de reducir al mínimo la
accidentabilidad en el país
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