El tabaquismo es reconocido desde hace
varios años como un problema de salud pública, debido a que los daños a la
salud asociados al consumo del tabaco causan más de medio millón de muertes en
el continente americano.
Inicialmente se pensó que el fumador
activo, el que consume cigarrillos, era el único afectado por la acción de la
nicotina y sus metabolitos tóxicos. Estudios realizados últimamente han
informado que el individuo expuesto a un ambiente donde existe humo de
cigarrillo, se halla en peligro de padecer trastornos de diferente índole, de
ahí el término de fumador pasivo. Este hecho es demostrado en 1972, cuando se
constata un aumento de la incidencia del cáncer y enfermedades bronco pulmonares
en sujetos no fumadores.
El ejercicio físico
contribuye al abandono de los hábitos tóxicos (especialmente el tabaco), al
mantenimiento de dietas equilibradas y al menor consumo de alcohol. Por
consiguiente, la actividad física regular promueve cambios generalmente muy
importantes en el estilo de vida, caracterizados por una mejoría espontánea en
los hábitos higiénico-dietéticos. El efecto inmediato es la sensación subjetiva
de bienestar, que a largo plazo se traduce en un estado de salud y condición
física superiores.
Diferentes estudios
han demostrado una reducida incidencia de enfermedades arteriales coronarias,
hipertensión arterial, diabetes y otras enfermedades prevalentes entre personas
físicamente activas frente a las inactivas.
Los efectos del
cigarrillo sobre la actividad deportiva son peligrosos ya que contribuye con el
desgaste progresivo de la salud de los deportistas, disminuyen su rendimiento.
Como se puede
comprobar el ejercicio físico realizado con unas determinadas condiciones es
beneficioso para prevenir numerosas enfermedades, ayuda en la mejora de la
condición física de los sujetos practicantes y ofrece una ayuda más favorable.
La sociedad con el cursar del
tiempo ha ido asumiendo que la solución a la problemática de las sustancias
tóxicas (Alcohol, Tabaco, u otras) es tarea que le corresponde a todos. En este
sentido las medidas de educación y prevención adquieren más fuerza.
Estas sustancias no vienen de
mundos lejanos ni extraños, están en los hogares, barrios, farmacias, en la
calle, en los medios de comunicación, etc. Cada una de esta sustancia se
diferencia una de otra por sus características, pero tienen en común que crean
la dependencia y el deterioro del individuo desde el punto de vista físico,
psicológico y social.
El deporte como actividad
social no está exento de este problema, pues sus miembros pertenecen e
interactúan con la comunidad, la propaganda y constantemente están tentados por
los mismos para la práctica de estos consumos innecesarios para el adecuado
funcionamiento físico.
La labor preventiva es de vital
importancia en cualquier ámbito social, prever es una forma de aumentar
conceptos como Calidad de Vida, Rendimiento Humano, Armonía intra y
extra-síquica y modificación de Estilos de Vidas. Es también educar valores y
desarrollarlos
El tabaquismo es un
síndrome lentamente progresivo, de daño multisistémico asociado a la adicción
de la nicotina. Es un síndrome porque se expresa con una serie de signos y
síntomas cuya severidad es variable. Es multisistémico porque afecta
prácticamente a todos los órganos y sistemas de nuestro cuerpo. Y finalmente,
la definición implica que para que este daño ocurra en una persona, se requiere
ser adicta a la nicotina.
El cigarrillo
contiene alrededor de 4.027 químicos, de los cuales sesenta (60) son
cancerigenos, 2.500 son del tabaco, pero los restantes son aditivos,
pesticidas, etc. Cuando la inhalación es profunda y prolongada se puede retener
hasta el 90 % de los componentes del humo, según algunos autores.
La nicotina y el
alquitrán son las sustancias más nocivas, la primera es un poderoso
estimulante, le da sabor y esta entre las drogas que crea más adicción junto a
la heroína, cafeína, etc. El humo del cigarrillo tiene 2 fases, bien definidas,
una que se debe al alquitrán, tiene partículas sólidas, que es retenido por un
filtro en un 99 % y la fase gaseosa, que es la que penetra en los pulmones y
atraviesa el filtro. Ambas están asociadas a la producción de los muy conocidos
radicales libres que inducen al estrés oxidativo y tendría un rol muy
importante en la enfermedad aterotrombotica, causado por el cigarrillo.
Por eso, esta
oxidación, es la que se conoce como la que produce el envejecimiento celular y
se debe neutralizar con antioxidantes naturales (vitamina E, cereales, frutas
secas, aceite oliva-girasol, etc.).Son varios los efectos nocivos sobre el
organismo, el alquitrán destruye los miles de alvéolos pulmonares (300.000) que
son los que extraen el oxígeno del aire y esta destrucción produce enfisema pulmonar,
enfermedad crónica y desgastante por producir disnea a pequeños esfuerzos,
llegando a la incapacidad al mínimo movimiento, acompañado por infecciones
pulmonares frecuentes.
Se estima que el
fumador reduce su expectativa de vida entre 5 y 8 años. Presentan enfermedades
agudas y crónicas que proponen el ausentismo y mayor consulta médica. Las
cuatro afecciones más frecuentes son: Cáncer de pulmón, Enfermedad
cardiovascular, Enfisema pulmonar, Enfermedad vascular cerebral. El carcinoma
pulmonar es 5 a
20 veces mas frecuente, que en los no fumadores.
Prácticamente, todas las enfermedades
crónicas asociadas al tabaquismo provocan incompatibilidad importante y
progresiva con el ejercicio, al punto que la mayor parte de los fumadores dejan
de hacer ejercicio en la medida que más fuman. Sin embargo, para que se
desarrolle una enfermedad de estas se
requiere que cuando menos hayan pasado entre 20 y 40 años. Desde esta
perspectiva, este es un problema que no preocupa a los jóvenes. Por ello, es
relativamente común observar que muchos jóvenes a pesar de practicar algún tipo
de ejercicio o deporte en forma regular y consistente, en forma inexplicable
son también fumadores. Por ello, vale la pena revisar los efectos inmediatos
del ejercicio. Estas evidencias pueden contribuir a desalentar a los jóvenes a
dejar de fumar o bien a no empezar a fumar.
En resumen, el
consumo de cigarrillos es una causa común de enfermedades y muertes prematuras.
Sin embargo, pocas veces se analiza el fenómeno desde la perspectiva de estar
provocando daños inmediatos a la salud. No es frecuente que se asocie su
consumo con efectos agudos en el rendimiento físico de los deportistas. De
hecho existe la creencia popular de que el ejercicio elimina los efectos nocivos
asociados al tabaquismo. Nada más alejado de la realidad. En aquellos
individuos fumadores que hacen ejercicio, se observa un daño a su organismo,
similar al que se observa en aquellos fumadores que no hacen ejercicio.
Es decir, se afectan
sus sistemas cardiovascular y respiratorio con la misma intensidad con la que
fuman. Sin embargo, una diferencia entre ellos radica en que los que hacen
ejercicio, tienen una mejor condición física que los que fuman y no hacen
ejercicio. No obstante, una vez que el daño progresa, y esto suele ocurrir en
forma paralela al incremento en el grado de la adicción, los individuos que
fuman abandonan el ejercicio. Entonces sus condiciones físicas serán similares
a las de aquellos individuos fumadores que nunca hicieron ejercicio.
Por lo tanto, ante la
actual tendencia universal de mejorar la calidad de vida de los individuos a
través del deporte, estos no deben combinarse con el cigarro. No hay beneficio
probable cuando se practica ejercicio y además se fuma. Más allá de eso, la
imagen del deportista es desvirtuada cuando aparece fumando.
El cigarrillo, si bien es una inmensa
entrada de dinero al Estado, a través del impuesto a su consumo, también
representa para el presupuesto en salud, un enorme gasto en el tratamiento de
las enfermedades que provoca. Claro está que en este aspecto no cuenta
solamente la avidez de recaudar por parte del Estado sino también las enormes
presiones que las multinacionales tabacaleras ejercen sobre los diferentes
gobiernos a través de sus capitales y sobre los fumadores y potenciales
fumadores a través de costosas publicidades.
Pensar en desterrar una adicción tan
arraigada en nuestra sociedad es por el momento algo utópico, quedarnos
inmóviles ante los estragos que causa, es egoísta y casi criminal. Fumadores y
no fumadores debemos unirnos en un objetivo común: que nuestros hijos nunca
lleguen a ser víctimas de una adicción tan nociva.
A. Medina
Licenciado en Administración.
A. Medina
Licenciado en Administración.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario