febrero 12, 2017

EL CIGARRILLO Y EL DEPORTE

El tabaquismo es reconocido desde hace varios años como un problema de salud pública, debido a que los daños a la salud asociados al consumo del tabaco causan más de medio millón de muertes en el continente americano.
Inicialmente se pensó que el fumador activo, el que consume cigarrillos, era el único afectado por la acción de la nicotina y sus metabolitos tóxicos. Estudios realizados últimamente han informado que el individuo expuesto a un ambiente donde existe humo de cigarrillo, se halla en peligro de padecer trastornos de diferente índole, de ahí el término de fumador pasivo. Este hecho es demostrado en 1972, cuando se constata un aumento de la incidencia del cáncer y enfermedades bronco pulmonares en sujetos no fumadores.
El ejercicio físico contribuye al abandono de los hábitos tóxicos (especialmente el tabaco), al mantenimiento de dietas equilibradas y al menor consumo de alcohol. Por consiguiente, la actividad física regular promueve cambios generalmente muy importantes en el estilo de vida, caracterizados por una mejoría espontánea en los hábitos higiénico-dietéticos. El efecto inmediato es la sensación subjetiva de bienestar, que a largo plazo se traduce en un estado de salud y condición física superiores.
Diferentes estudios han demostrado una reducida incidencia de enfermedades arteriales coronarias, hipertensión arterial, diabetes y otras enfermedades prevalentes entre personas físicamente activas frente a las inactivas.
Los efectos del cigarrillo sobre la actividad deportiva son peligrosos ya que contribuye con el desgaste progresivo de la salud de los deportistas, disminuyen su rendimiento.
Como se puede comprobar el ejercicio físico realizado con unas determinadas condiciones es beneficioso para prevenir numerosas enfermedades, ayuda en la mejora de la condición física de los sujetos practicantes y ofrece una ayuda más favorable.
La sociedad con el cursar del tiempo ha ido asumiendo que la solución a la problemática de las sustancias tóxicas (Alcohol, Tabaco, u otras) es tarea que le corresponde a todos. En este sentido las medidas de educación y prevención adquieren más fuerza.
Estas sustancias no vienen de mundos lejanos ni extraños, están en los hogares, barrios, farmacias, en la calle, en los medios de comunicación, etc. Cada una de esta sustancia se diferencia una de otra por sus características, pero tienen en común que crean la dependencia y el deterioro del individuo desde el punto de vista físico, psicológico y social.
El deporte como actividad social no está exento de este problema, pues sus miembros pertenecen e interactúan con la comunidad, la propaganda y constantemente están tentados por los mismos para la práctica de estos consumos innecesarios para el adecuado funcionamiento físico.
La labor preventiva es de vital importancia en cualquier ámbito social, prever es una forma de aumentar conceptos como Calidad de Vida, Rendimiento Humano, Armonía intra y extra-síquica y modificación de Estilos de Vidas. Es también educar valores y desarrollarlos
El tabaquismo es un síndrome lentamente progresivo, de daño multisistémico asociado a la adicción de la nicotina. Es un síndrome porque se expresa con una serie de signos y síntomas cuya severidad es variable. Es multisistémico porque afecta prácticamente a todos los órganos y sistemas de nuestro cuerpo. Y finalmente, la definición implica que para que este daño ocurra en una persona, se requiere ser adicta a la nicotina.
El cigarrillo contiene alrededor de 4.027 químicos, de los cuales sesenta (60) son cancerigenos, 2.500 son del tabaco, pero los restantes son aditivos, pesticidas, etc. Cuando la inhalación es profunda y prolongada se puede retener hasta el 90 % de los componentes del humo, según algunos autores.
La nicotina y el alquitrán son las sustancias más nocivas, la primera es un poderoso estimulante, le da sabor y esta entre las drogas que crea más adicción junto a la heroína, cafeína, etc. El humo del cigarrillo tiene 2 fases, bien definidas, una que se debe al alquitrán, tiene partículas sólidas, que es retenido por un filtro en un 99 % y la fase gaseosa, que es la que penetra en los pulmones y atraviesa el filtro. Ambas están asociadas a la producción de los muy conocidos radicales libres que inducen al estrés oxidativo y tendría un rol muy importante en la enfermedad aterotrombotica, causado por el cigarrillo.
Por eso, esta oxidación, es la que se conoce como la que produce el envejecimiento celular y se debe neutralizar con antioxidantes naturales (vitamina E, cereales, frutas secas, aceite oliva-girasol, etc.).Son varios los efectos nocivos sobre el organismo, el alquitrán destruye los miles de alvéolos pulmonares (300.000) que son los que extraen el oxígeno del aire y esta destrucción produce enfisema pulmonar, enfermedad crónica y desgastante por producir disnea a pequeños esfuerzos, llegando a la incapacidad al mínimo movimiento, acompañado por infecciones pulmonares frecuentes.
Se estima que el fumador reduce su expectativa de vida entre 5 y 8 años. Presentan enfermedades agudas y crónicas que proponen el ausentismo y mayor consulta médica. Las cuatro afecciones más frecuentes son: Cáncer de pulmón, Enfermedad cardiovascular, Enfisema pulmonar, Enfermedad vascular cerebral. El carcinoma pulmonar es 5 a 20 veces mas frecuente, que en los no fumadores.
Prácticamente, todas las enfermedades crónicas asociadas al tabaquismo provocan incompatibilidad importante y progresiva con el ejercicio, al punto que la mayor parte de los fumadores dejan de hacer ejercicio en la medida que más fuman. Sin embargo, para que se desarrolle una enfermedad de estas  se requiere que cuando menos hayan pasado entre 20 y 40 años. Desde esta perspectiva, este es un problema que no preocupa a los jóvenes. Por ello, es relativamente común observar que muchos jóvenes a pesar de practicar algún tipo de ejercicio o deporte en forma regular y consistente, en forma inexplicable son también fumadores. Por ello, vale la pena revisar los efectos inmediatos del ejercicio. Estas evidencias pueden contribuir a desalentar a los jóvenes a dejar de fumar o bien a no empezar a fumar.
En resumen, el consumo de cigarrillos es una causa común de enfermedades y muertes prematuras. Sin embargo, pocas veces se analiza el fenómeno desde la perspectiva de estar provocando daños inmediatos a la salud. No es frecuente que se asocie su consumo con efectos agudos en el rendimiento físico de los deportistas. De hecho existe la creencia popular de que el ejercicio elimina los efectos nocivos asociados al tabaquismo. Nada más alejado de la realidad. En aquellos individuos fumadores que hacen ejercicio, se observa un daño a su organismo, similar al que se observa en aquellos fumadores que no hacen ejercicio.
Es decir, se afectan sus sistemas cardiovascular y respiratorio con la misma intensidad con la que fuman. Sin embargo, una diferencia entre ellos radica en que los que hacen ejercicio, tienen una mejor condición física que los que fuman y no hacen ejercicio. No obstante, una vez que el daño progresa, y esto suele ocurrir en forma paralela al incremento en el grado de la adicción, los individuos que fuman abandonan el ejercicio. Entonces sus condiciones físicas serán similares a las de aquellos individuos fumadores que nunca hicieron ejercicio.
Por lo tanto, ante la actual tendencia universal de mejorar la calidad de vida de los individuos a través del deporte, estos no deben combinarse con el cigarro. No hay beneficio probable cuando se practica ejercicio y además se fuma. Más allá de eso, la imagen del deportista es desvirtuada cuando aparece fumando.
El cigarrillo, si bien es una inmensa entrada de dinero al Estado, a través del impuesto a su consumo, también representa para el presupuesto en salud, un enorme gasto en el tratamiento de las enfermedades que provoca. Claro está que en este aspecto no cuenta solamente la avidez de recaudar por parte del Estado sino también las enormes presiones que las multinacionales tabacaleras ejercen sobre los diferentes gobiernos a través de sus capitales y sobre los fumadores y potenciales fumadores a través de costosas publicidades.
Pensar en desterrar una adicción tan arraigada en nuestra sociedad es por el momento algo utópico, quedarnos inmóviles ante los estragos que causa, es egoísta y casi criminal. Fumadores y no fumadores debemos unirnos en un objetivo común: que nuestros hijos nunca lleguen a ser víctimas de una adicción tan nociva.

A. Medina

Licenciado en Administración.

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